sábado, 15 de marzo de 2008

Vacaciones

Ahora que tengo tiempo, ahora que mis preocupaciones se han reducido casi a la mitad, puedo pensar claramente.
Ya no hay distorsiones en mi cabeza, todo llega en forma de un agradable zumbido que no molesta en absoluto, incluso relaja.

Tranquilidad.

Zumbido sonando.

Felicidad por el viaje que me espera, porque te has dedicado a dar un paseo por la parte exterior de mi cabeza con la puerta entreabierta, siempre vuelves, por supuesto, pero no por el momento. Ni siquiera ayer, cuando te ví tan como siempre, tan tú, entraste.
También porque empiezo a saber lo que quiero, se van definiendo los bordes.
Por mucho que diga, por mucho que haga, no quiero nada, ésa es la verdad. O al menos eso creo.

Sí, es(casi)perfecto.