domingo, 10 de febrero de 2008

Re-conocimiento

Mientras buscaba la llave en el bolso, a la vuelta del trabajo, una mano me tocó la espalda. Era el chico que me había abordado en el metro. Totalmente perpleja le pregunté qué hacía ahí y me respondió que al hablar conmigo en el metro se dio cuenta de que estaba enamorado de mí, que yo era su alma gemela.
Casi estuve a punto de echarme a reír en su cara, era lo más estúpido que había oído en años, pero solo me salió decirle que era tarde y que tenía que subir a casa. Le cerré la puerta en las narices.
Subí las escaleras pensando en el chico. Era mono, eso sí, pero no sería para mí más que un rollo de una noche. La verdad, no soy del tipo de mujer que se enamora, había tenido demasiadas experiencias que me recordaban que enamorarme no era lo mío. Además, ahora estaba mejor que nunca, mi librería situada al final de la calle iba cada vez mejor y ocupaba casi todo mi tiempo, por lo que no me dejaba espacio para nada más. Ni lo necesitaba.

Pasó un tiempo y se repitió la misma situación en el metro, una vez que el incidente del chico fue olvidado, cuando iba a visitar a mi madre en la otra parte de la ciudad. Ahí estaba yo, en el vagón, de pie, apretada entre un montón de gente que venía de trabajar y con una mirada azul claro, o tal vez gris, clavándose en mis ojos. Otra vez él. Yo intentaba apartar la mirada observando los ridículos carteles de publicidad que había en el interior del vagón, pero ese magnetismo que despedían me volvía a atraer, una y otra vez. Me estaba empezando a poner nerviosa.
Poco a poco se fue vaciando el espacio hasta que solo quedamos nosotros dos, cada uno en una punta, mirándonos, marrón contra azul.
Una vez que llegué a mi destino, me bajé del vagón con él siguiéndome los pasos, como si fuera una casualidad que tuviéramos el mismo camino. Yo ya estaba casi saliendo por la boca del metro cuando me llamó. No dijo mi nombre, pero sabía que se refería a mí.
- Eh, desconocida, ¿vas a volver a ignorarme?
- No tengo por qué hacerte caso, no te conozco de nada.
- Sí, sí sabes quién soy. Soy el que está enamorado de ti.
- ¿Todavía sigues con eso? Bah. A ver, ¿cómo te llamas?
- Guillermo.
- Está bien, Guillermo, pues escucha, eso de que estás enamorado de mí es una tontería, ¿vale?
- No vale, no es ninguna tontería.
- Mira, no voy a discutir contigo. No quiero que te vuelvas a acercar a mí, ¿entendido?
- Te dejaré en paz si es lo que quieres, pero al menos dime tu nombre, por favor, sólo eso.
- Me llamo Adela.
- ¿Adela? Te imaginaba con un nombre más seductor, no sé por qué.
- ¿Qué de malo tiene mi nombre?
- Nada, es bonito, pero no me lo esperaba.
- ¿Y qué puedes esperar de mí si no sabes quién soy?
- Sólo sé que te conozco, pero los detalles más superficiales los ignoro, has cambiado mucho desde la última vez, Nahia.
Una bombillita se encendió en mi cabeza.
- ¿Cómo me has llamado?
- Adela.
- Creía haber entendido otra cosa...
- Adela, pronto te darás cuenta de que tú también estás enamorada de mí y lamentarás que me haya ido para siempre. Me buscarás y no me encontrarás. Si rechazas esta oportunidad, será la última vez que me veas.
- Está bien, loco del demonio, voy a tomarme un café contigo y ya no más, ¿de acuerdo?
- Ok, invito yo, pero te aseguro que estás firmando tu sentencia de muerte.

Fuimos al café que hay al lado de mi casa y entre sorbo y sorbo de la taza de capuccino me contó algo de su vida, y yo algo de la mía. Todo tenía un sabor de dejà vu, como si en vez de la primera vez que tomamos una taza de café, fuera la 531.
Una cosa llevó a la otra y al final me vi invitándole a subir a mi casa y después de un beso inocente detrás de la oreja se activó todo el mecanismo.
Como si lo estuviera viendo sentada en la silla que hay en una esquina de la habitación, vi como dos personas se quitaban la ropa, dejándola esparcida por todos lados, sin más miramientos.
Mientras hacían el amor, una especie de luz cubría sus cuerpos, haciéndolos preciosos. En ese momento dejé de ver la escena desde un rincón para formar parte de ella. Estaba debajo de él, mirándolo a los ojos. No podía ver, sentir u oler otra cosa que no fuera él, su presencia estaba por todas partes, dentro y fuera de mí.
Cuando terminamos se quedó acostado a mi lado, acurrucado. Le acaricié el pelo castaño mientras dormía y pensé acerca de lo que me había dicho en la salida del metro. Quizás tenía razón. Pero bueno, me dije, ya tendría tiempo de saberlo, tenía todo el tiempo del mundo. Y con este pensamiento me quedé durmiendo, feliz.

Cuando desperté era ya de noche. Abrí los ojos y miré alrededor. Guillermo no estaba. Me asusté un tanto. Vi que había una nota garabateada en un trozo de papel:
"como te prometí ésta es la última vez que me veas. Ya no volverás a saber de mí, nunca más. Te dejaré en paz. Pero tienes que saber que me echarás de menos y me buscarás. Pero no estaré. La última vez pasó lo mismo, no me quisiste contigo y me fui, me lo tuviste que repetir muchas veces pero al final lo hice. Ésta vez será distinto. No lo tendrás que volver a decir. En cierto modo es gracioso, aunque nos encontramos siempre, la historia se repite. Da igual que te llames Nahia o Adela, siempre es igual. Y yo siempre te quiero."
Aunque no entendía nada de nada de repente me sentí vacía, muy vacía.
Y así he seguido hasta hoy, cinco años después, cientos de amantes después que éste pero ninguno como él.
La verdad, tenía razón: lo busqué. Me dediqué a pasearme en metro a la hora en la que hablamos por primera vez, fui al café, me daba un vuelco el corazón cuando veía un abrigo negro y largo tan particular como el suyo, y me enrollaba con sus propietarios por si Guillermo había decidido cambiarse de piel y de nombre otra vez.
Nunca era, por supuesto.
Al haber perdido la esperanza estoy aquí ahora, con un bote de somníferos en una mano y con una jeringuilla ya vacía en la otra, es lo único que me salva de la tortura que es saber que lo perdí para siempre.
Ya van haciendo efecto sobre mí... me voy relajando... en éstos momentos es cuando recuerdo otra vez el café, lo que siguió, lo que sentí... pero ya no me duele, no, ya no importa...




- Eh, desconocida, ¿vas a volver a ignorarme?
- No tengo por qué hacerte caso, no te conozco de nada.
- Sí, sí sabes quién soy. Soy el que está enamorado de ti.
- ¿Todavía sigues con eso? Bah. A ver, ¿cómo te llamas?
- Alberto.
- Está bien, Alberto, pues escucha, eso de que estás enamorado de mí es una tontería, ¿vale?
- No vale, no es ninguna tontería.
- Mira, no voy a discutir contigo. No quiero que te vuelvas a acercar a mí, ¿entendido?
- Te dejaré en paz si es lo que quieres, pero al menos dime tu nombre, por favor, sólo eso.
- Me llamo Lucía.
- ¿Lucía? Te imaginaba con un nombre más seductor, no sé por qué.
- ¿Qué de malo tiene mi nombre?
- Nada, es bonito, pero no me lo esperaba.
- ¿Y qué puedes esperar de mí si no sabes quién soy?
- Sólo sé que te conozco, pero los detalles más superficiales los ignoro, has cambiado mucho desde la última vez, Adela.
- ¿Cómo me has llamado?
- Lucía.
- Creía haber entendido otra cosa...
- Lucía, pronto te darás cuenta de que tú también estás enamorada de mí y lamentarás que me haya ido para siempre. Me buscarás y no me encontrarás. Si rechazas esta oportunidad, será la última vez que me veas.
- Está bien, loco del demonio, voy a tomarme un café contigo y ya no más, ¿de acuerdo?
- Ok, invito yo, pero te aseguro que estás firmando tu sentencia de muerte.

6 comentarios:

LoOla dijo...

En tus letras he podido leer ideas mías, quizá no te hayas dado cuenta y quizá no debería importarme, al contrarío. Ya te dije que me apetecía mucho degustarte. En fin...

Besos brujos. Loola.

Anónimo dijo...

Interesante relato. Me ha gustado el planteamiento de la narración... sólo un consejo: ponerme a reírme suena mal; deberías haber optado por "a punto de reírme en su cara".

Por lo demás todo bien xiqueta.

Un fuerte abrazo desde el Otro Lado.

Petons

Anónimo dijo...

Hola hola...

Muy buen relato, sí que me puso la piel chinita en el momento de llamar de otro nombre a quien recién conocía... será acaso que las coincidencias como tal existen ?

de verdad, me gustó, felicidades!!!...dC

Unknown dijo...

la historia me atrapo desde la primera linea;generalmenteme cuesta leer historias muy largas desde la compu,pero esta la disfrute plenamente.
me parecio actual y sin tapujos ni rebusques,te felicito,slds

Adriana dijo...

jaja lo se lo se!! está por corregir aun :)
gracias =D

[[dreaming]] dijo...

maravilloso relato!! me ha gustado mucho

gracias por pasar