Hoy es uno de esos días en los que presientes que algo va a ir mal. Te levantas como de costumbre pero sales a la calle con esa sensación pegada a la nuca, a veces tan fuerte que tienes el impulso de mirar hacia atrás para comprobar si son imaginaciones tuyas.
Uno de esos días en los que te das cuenta de que nada de lo que ocurra va a tener sentido.
Uno de esos días, precisamente hoy, en el que me dan ganas de dormir en algún lugar aislado y no despertar durante años, hasta que la gente se olvide de mí y de esa manera no hacer daño a nadie. Estando sola.
Me siento como una mierda nadando entre más mierda, a la altura de una moneda de 50 céntimos...
Y ni siquiera sé si tengo que sentirme culpable o no.
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